Wednesday, 21 April 2010

Sunday, 18 April 2010

NOTHING TO SHOW (YET)




Acabo de llegar de un photoshoot
y estoy AGOTADA.
La chica de la foto es Alejandra,
justo antes de irse a casa
después de las fotos.

Wednesday, 14 April 2010

CÉSAR SEGARRA







Éstas son algunas de las fotos que hace
mi amigo César Segarra, que ha abierto recientemente su web,
donde podréis encontrar muchos más trabajos suyos.
Cuando nos conocimos, ambos llevábamos la cámara en la mano,
y nos fotografiamos mutuamente.
He aquí el resultado.


Photobucket

Desde entonces, coincidimos frecuentemente
en distintas ciudades y nos encanta
volver a vernos cada cierto tiempo.
He aquí otros dos ejemplos: la de la derecha
soy yo por César, y a la izquierda él
y nuestro amigo Carlitos una noche
en la que hice fotos mientras pinchaba.

Sunday, 11 April 2010

Sentía el calor de los cuerpos sobre el mío, y cómo mi frente se iba humedeciendo en sudor. El espacio en el que me movía cada vez era más reducido, hasta el punto en el que no podía realizar un simple giro sin rozarme con un mínimo de cuatro personas. Me sentía agradablemente aturdida, un éxtasis que no había experimentado nunca antes se apoderaba de mí. Pensaba en la sangre recorriéndome las venas muy despacio, y en como mis latidos, aunque lentos, resonaban tan fuerte que se elevaban por encima de la música, y se convertían en el ritmo que todos seguían. No reconocía a mis amigos entre la multitud, esta era un cúmulo de personas sin identidad, que ahora no podían significar nada por sí solas. En ese preciso momento, sólo podían tener sentido como parte de un todo. Ni siquiera yo podía transcender. Cerré los ojos y volví a abrirlos varias veces. Dejaba a mi cuerpo fluir entre el resto, ya ni siquiera tenía que hacer esfuerzo por mantenerme, aunque me dejara caer, el todo me sostendría. Rostros que pasaban cercanos al mío, manos que rozaban las puntas de mis dedos. En una de las veces en que cerré los ojos, sentí un aliento a la altura de mi nariz; para cuando los abrí, un chico de aspecto imponente y atractivo me decía algo que no lograba entender. No me molesté en elevar la voz para preguntarle qué decía, simplemente giré la cabeza y acerqué el oído. El volvió a repetirme algo, sentía su respiración en la oreja y me entró un escalofrío. Volví a no entenderle, así que me encogí de hombros dándoselo a entender, y entonces él, comenzó a besarme la oreja, y sentí su lengua avanzar hacia mi cuello. La tentación era grande, pero no era momento para besarse con nadie. La gente se empeña en trascender, ¿no podía conformarse con ser un punto del todo, que sencillamente bailase conmigo? Comencé a alejarme de él mientras le sonría en señal de disculpa, y otra vez estuve perdida entre mis queridos cuerpos cálidos sin rostro.

[...]

Saturday, 10 April 2010

Tuesday, 6 April 2010

NOWORKMONDAYZ


Mi amigo Carlos Sáez, junto con su hermano,
creó hace unos años, cuando era muy jovencito (aún lo es)
la firma NOWORKMONDAYZ y éste es el nuevo
video de promoción, que él mismo ha hecho.
Podéis investigar en vimeo y ver otras creaciones suyas,
merece la pena. Es todo un crack.

Sunday, 4 April 2010

HIDE AND SEEK





where are we?
what the hell is going on?
the dust has only just begun to form
crop circles in the carpet
sinking feeling

(En la primera foto un edificio de Cádiz;
en la segunda, mis pies. Era en un
día que no paró de llover.)

Saturday, 3 April 2010

Escribir ya es un acto de por sí, suficientemente vanidoso como para poder creerse uno con el privilegio de ser capaz de hacer de la buena moral una obra de arte.
Ya en el colegio me disgustaban aquellas redacciones que escribían algunos de mis compañeros con una moraleja impregnada de la más detestable política correcta. Incluso me acuerdo de cuando en el tradicional concurso de cuentos de primavera, le dieron el premio a Clara por haber escrito a modo de denuncia sobre un niño al que todos sus compañeros acosaban; en vez de dárselo a mi amigo Javier, que había presentado una divertidísima historia sobre una niña que se perdía en el zoo y se lo pasaba chachi de jaula en jaula; y que además, escribía objetivamente, mucho mejor. Yo no me presentaba nunca a esos concursos a no ser que fuese obligatorio. Aunque por aquel entonces ya escribía bastante, pensaba que lo que yo escribía no interesaría a nadie, además de porque no tenía nada ni de chistoso, ni de moral, porque no se ajustaba a ninguna norma, ni siquiera eran cuentos de principio y final. Así que como no participaba, me distraía leyendo las propuestas de los que sí lo hacían, criticándolas y elogiándolas según merecían, aunque interiormente. No me apetecía sufrir las consecuencias de herir el orgullo de nadie.
Hubo una vez en la que sí di mi opinión sobre una de esas composiciones de moral barata y el resultado dejó mucho que esperar. Fue en casa de Julieta, la hija de unos amigos de mis padres. Recuerdo que estábamos jugando a columpiarnos en el jardín, y que me preguntó que qué pediría yo a los Reyes Magos. Aún era octubre, pero se estilaba mucho eso de redactar las cartas con varios meses de antelación. Yo le canté de memoria mi interminable lista, pues no me privaba de nada; y cuando terminé ella corrió a dentro de la casa y a los pocos minutos salió con un sobre del que sacó su manuscrito real. Se puso a un lado del árbol, donde yo pudiese verla bien, levantó la cabecita, alzó el papel y previa aclaración de garganta, comenzó a leer:
Queridos reyes magos, este año he sido muy buena pero me conformaré con un sólo regalo, sólo os voy a pedir que le llevéis comida a los niños pobres de África.
Yo no habría dicho nada si ella no me hubiese preguntado, pero seguramente esperaría que le halagase como ya habría hecho algún adulto. Así que insistió en que le diese mi opinión, y como mi estilo no era mentir, sino omitir la verdad para no tormentar a nadie, ni a mí misma; obligada a hablar, atacaría con la cruda realidad.
- Es mentira, y una cursilada.
Ella ofendida por no haber recibido un piropo por su bondad, me contraatacó de vuelta, aunque de un modo pésimo, reutilizando mi insulto.
-Pues tú sí que eres cursi.
Y dicho esto tiró del lazo que llevaba en mi pelo, y con fuerza lo estampo contra el césped y luego lo pisó. Yo sabía ya de antiguo, que a las niñas enfadonas de respuestas violentas, lo mejor era no contestarles físicamente; así, no solo se evitaba una daños, sino que además era la mejor forma de hacerlas rabiar.
- Yo no soy cursi. Y solo te he dicho que eso no es verdad, porque seguro que te traen montones de barbies, y tú no las cambiarás por comida, y los reyes no existen porque sino no habría niños pobres, y además los niños pobres no viven solo en África.
Para qué dije nada. No solo escupió mi lazo aplastado, sino que se echó a llorar y se fue corriendo a los mayores para chivarse, que tomaban café dentro de casa.
Chivata, llorica y cursi. Reunía las tres peores cualidades que alguien podía poseer a los ocho años.
Una regañina por decir la verdad, y mi lazo del pelo lleno de babas de chivata fueron el resultado a mi primer enfrentamiento contra la moral fácil.
El segundo no fue un enfrentamiento siquiera. Fue de nuevo un planteamiento interno, porque si ya en mi infancia los que hacía públicos eran tomados de muy mal agrado, ni qué decir tiene como lo habrían sido en mi adolescencia y en mi comienzo de vida adulta.
Sólo me he presentado a un concurso de literatura en toda mi vida, y fue porque la bibliotecaria de mi colegio y mi profesora de literatura insistieron mucho en ello. Era un concurso provincial, consistía en continuar un relato ya comenzado por un escritor. A mí me dieron el segundo premio, que no está nada mal, considerando que era al primer concurso que me presentaba y que tampoco le había prestado mucho entusiasmo. El segundo puesto me pareció un lugar excelente hasta que en la ceremonia de entrega de premios, la ganadora leyó su relato y era la clara representación de lo que ya he descrito. Una reconciliación apasionada entre un padre y un hijo, una adjetivación extrema que no venía al caso, un léxico rebuscado, y esa terrible moraleja. La moraleja.
Mi relato no era mejor que otros, no era extraordinario, pero al menos me había preocupado de mantener el estilo del autor, de que concordase con el comienzo y de usar un vocabulario a mi medida. No tenía ninguna intención.
Totalmente al contrario que el relato ganador, que no prestaba ninguna atención a la forma, ni había seguido pauta alguna. Todo sea por el contenido, sacrifiquémoslo todo, metamos cuatro sensiblerías y llevémonos al jurado y al público al bolsillo. Qué fácil. Lo siento, pero aquello me estaba pareciendo una trampa tremenda que no sólo no había sido descalificada, sino que incluso habían premiado. Utilizar la política para un fin cultural, qué infame. Política y juego sucio pueden ser sinónimos, pero nunca deberían serlo de literatura.
Mi amigo Benjamín me acompañaba en la ceremonia, aunque estaba muy serio y muy calladito porque él es muy educado, por dentro se desternillaba de la risa al verme la cara, a pesar de que yo también permanecía seria y callada, tratando de ser educada. Afortunadamente, no tuvimos que decirnos nada para compartir la idea de que aquello nos parecía a ambos una bazofia.
Y para colmo de males, la ceremonia terminaba con una lectura de libre elección que haría cada participante seleccionado.
Nuestra tramposa nos sorprendió con un fragmento de Romeo y Julieta, por si no habíamos tenido suficiente. No quiero decir que también catalogue a Romeo y Julieta de falsa literatura. Por supuesto que no, no soy tan tonta como para no percibir lo elevado de las obras de Shakespeare. Pero elegir Romeo y Julieta entre todas sus obras, teniendo dieciséis años, en una entrega de premios. Hay que ser aguafiestas...
No habría tenido nada de malo, en realidad, si no hubiese sido por la idea preconcebida que yo me había hecho de ella al oír lo que había escrito, pero después de aquello, esto solo podía entenderse como el colmo.
Yo me traía preparado un fragmento de El nene, un relato que se incluye dentro de el libro Yo, etc... de Susan Sontag. Pero cambié en seguida de opinión al ver aquello, por si acaso alguien podía confundirse y pensar que yo también era una moralista (aunque lo que escribe Susan, jamás ha tenido nada que ver con eso, pero encontraba al público despistado y falto de percepción, y quería dejar claro quién era yo). Elegí otro relato del libro, Espíritus norteamericanos. Aquella parte en la que la señorita Carichata encuentra al señor Obscenidad, por el que abandona a su familia, con dos hijos, la presidencia de la asociación de padres y madres de la escuela Green Grove y la de la asociación de boy scouts, y descubre su verdadera vocación: la prostitución y la mala vida.
Tal vez hubo quien pensara que mi elección era de muy mal gusto. Pero yo estuve encantada.
Con todo, estos no son los únicos incidentes que se han dado a lo largo de mi vida sobre la moral fácil entendida como arte. Desgraciadamente esta me persigue allá donde voy, o puede que impregne todos los supuestos círculos artísticos y no todo el mundo sea capaz de percibirla, o que a mí me moleste más de la cuenta.
No sé por qué me han venido a la cabeza esos tres días. Tal vez sea porque deteste que no sean mis amigos los que ganen siempre, porque soy terriblemente avariciosa y quiero para mí todos los juguetes bonitos, o porque no sepa perder. Pero no importa, no soy políticamente correcta, ni mi buena consciencia es envidiable. Puedo permitírmelo.

En cualquier caso, ni la política, ni la moral; deberían mezclarse con el arte.

(de mi diario, hoy 3 de abril de 2010, en Cádiz.)

Friday, 2 April 2010

RIĆOR









RIĆOR

es una chica de Taiwan que hace unos
retratos tal que así.
A mí me gustan mucho.
Podéis ver más en: