Friday, 27 November 2009
BRUNO BOZZETO Y EL SEÑOR ROSSI
Sunday, 22 November 2009
Wednesday, 18 November 2009
Saturday, 14 November 2009
Thursday, 12 November 2009
An inverted medium shot at KulturEvolution

Friday, 6 November 2009
Momentos íntimos en Mad is mad




Wednesday, 4 November 2009
Our last summer


Monday, 2 November 2009
¿Has contado alguna vez los árboles que en un minuto dejas a tu derecha cuando el coche se desplaza a una velocidad de ciento cuarenta y cinco kilómetros por hora en la autopista? Posiblemente te importe una mierda, pero es mejor que pensar en aquello. O que recordar la tabla periódica, aunque mañana hay examen y nunca te atreverías a negar que es absolutamente imprescindible conocer, que el aluminio es un metal con el número atómico trece, al que le sigue el silicio, de número catorce, y en realidad, un metaloide; teniendo en cuanta que tu mayor aspiración en la vida, después de terminar el bachillerato, es convertirte en ingeniera aeronáutica. ¿Y por qué aeronáutica? No sé, de pequeña dibujaba aviones, y en vez de contar árboles por minuto, contaba avionetas, aviones y cualquier otro tipo de elementos voladores, por trayecto.
De esto, se deduce entonces, que si en vez de aviones, hubiese dibujado casas, y contado urbanizaciones por hora, habría sido arquitecta.
Bueno, no importa, la tabla periódica no me la habría perdonado nadie.
Aunque claro, si me hubiese decantado por las letras… De pequeña también leía mucho; la pena es que novela, lo que se dice novela, poco. A no sé que fuese la historia de algún astronauta perdido en la galaxia, o de aviadores. Mira tú, esa de El Principito, me gustaba. Pero me gustaba porque la contaba un piloto, al que se le había estropeado el avión en medio de ninguna parte. Menuda chatarra, pensaba yo. A mi hermana le gustaba ese libro también, pero por lo de la amapola, y todas esas cursiladas. Menudo rollo, aunque en realidad, tampoco pasa nada si se es una cursi y una llorica. Mírala a ella, llorica profunda y cursi de remate y tan contenta. Este año va a terminar la carrera: derecho (es que tanta cursilería le ha hecho creer en la justicia, y querer dedicar su vida ella) y seguro que no tiene ni idea de la tabla periódica.
¡Anne!
¿Te sabes la tabla periódica?
Ves, lo que yo decía. Ni idea, y casi licenciada.
Ay, ¿no podría ser otra mi mayor aspiración en la vida? Mira que soy vaga.
Bueno, había dicho que en lo otro era mejor no pensar; pero es que es taaan guapo. No obstante, hay que reconocer que hay que ser un idiota, para esperar a esa inepta de Juliette todos los días a la salida, mira que es tonta. Pero es taaan guapa. Ay. Ya podría esperarme a mí, que a lo mejor no soy tan guapa, pero mañana, fijo que me sé perfecta la tabla periódica. Venga, hagamos ese trato, si yo me estudio la tabla periódica, él mañana me espera con su pelo rubio, y esas gafas tan guays que son como de californiano surfero de otra época, de los sesenta por lo menos. Menuda tontería, ojalá fuese tan fácil. Aunque la tabla me la voy a tener que estudiar igual.
Uy, y ahora esta cancioncita. Uh, Kenny and the Kasuals, menos mal que papá sí que sabe. Don't let your baby go, yeah! Don't let your baby go. ¿Pero qué estoy diciendo? Mi baby que se vaya a donde le dé la real gana. Como si se quiere ir con esa tonta de Juliette.
En fin, ¿por dónde íbamos? ¿Diecisiete? ¿Qué tiene de malo contar árboles?
Dieciocho, diecinueve, veinte, veintiuno...








