Tuesday, 14 April 2009

En Islandia hay noches muy, muy largas y nadie se atrevería a salir a la calle sin rebeca.

Cuando Diana subió al vagón, aún estaba oscuro y la estación casi vacía. Cuando el vagón en el que había subido Diana continuó su trayecto, comenzó a hacerse de día, como si en su marcha tirase del Sol hacia arriba, y su sonido al deslizarse sobre las vías hubiese despertado a la ciudad, y junto con el de los demás, mi sueño se hubiese deshecho. Cuando pasaron diez minutos después de que el vagón de metro en el que iba Diana partiese, yo aún estaba sentada en el rincón del suelo donde nos habíamos dado el último beso.
Un chico bien peinado y de camisa elegante y bien abotonada que pasaba, mantuvo fija en mí su mirada, y pensé que miraba porque yo también era una niña bien peinada y de vestidito elegante y que eso contrastaba mucho con el rincón de suelo sucio que había elegido para quedarme sentada con mis piernas cruzadas, y a tan temprana hora.
Cuando pasaron otras dos señoras (no tan bien peinadas como el chico, y de vestidos feos) y volvieron a mirarme más de la cuenta, decidí que lo mejor sería irse a casa. Así que eché a andar, y como el camino de la boca de metro a mi casa no es que sea largo, pero tampoco es corto, me dio tiempo a pensar en algunas cosas.
Lo primero que pensé es que hacía frío, y lo segundo, es que no me había dado cuenta de ello hasta que se fue Diana. Luego seguí pensando en Diana, porque así de tonta es una, que piensa en Diana y no en el frío; y al otro rato, me di cuenta de que le había prestado mi rebeca a mitad de la noche, y que hasta cierto punto era normal que el frío me hiciese pensar en ella.
Cuándo devolvería Diana mi rebeca, me pregunté. Y entonces recordé que había dicho que al día siguiente me llamaría.
-Mañana te llamaré, hoy lo hemos pasado muy bien.
Así dijo Diana antes de marcharse y besarme largo.
Sin embargo, antes de que se fuese aún era de noche y estaba oscuro. Y sabía yo de antiguo que de día las cosas se ven más claras, y que en la claridad una no llama por llamar, aunque la noche anterior haya besado por besar, o incluso haya terminado haciendo el amor por un descuido.
Cuando se me pasó por la cabeza que podía ser que Diana me hubiera besado por besar, y que el que terminásemos medio haciendo el amor podría haber sido tan solo un descuido, llegué a casa.
Me descalcé y tomé el desayuno en la cocina, sin ponerme un jersey, y con la ventana abierta. Pensé que me habría gustado compartir el café con Diana, pero se había ido tan temprano…
Luego, caminé por el parqué fresquito hasta el dormitorio, me quité el vestido y la ropa interior, y me adentré en el vestidor en busca de un pijama. Deslicé la puerta de uno de los armarios con intención de agacharme hasta el cajón de los pijamas, pero antes de hacerlo, mi vista reparó accidentalmente en mis rebecas colgadas.
Cuando vi todas mis rebecas colgadas dentro del armario experimenté una sensación de calma, y me di cuenta de que prefería dormir con una rebeca antes que con un pijama.
Con una rebeca blanca de tacto agradable me metí en la cama, y con la primera luz del día, pues no quise bajar la persiana, me quedé dormida.
[...]

9 comments:

quiero pedirte un favor said...

es tiempo de rebecas!

Dara Scully said...

Diana le devolvería la rebeca el día que dejara de hacer frío en Islandia. O cuando volviera, si llegaba a hacerlo algún día.




un miaucaracol para ti, bonita

Coco said...

Diana volverá seguro, aunque sólo sea para dejar esa rebeca y coger otra :)

y de paso, en un descuido, hacer el amor :)

un besito.

Kiz said...

Recuerda que siempre decides tú si vuelve o no. Y los descuidos a veces son lo que les da sabor a la vida.

: )

Besuquillos como azucarillos.

Lúa said...

Estación tras estación lo próximo se hizo lejano... Diana esa mañana al llegar a casa decidió, sin saber muy bien porque, desnudarse por completo y dormir tan solo con aquella rebeca (de olor extrañamente agradable) sobre su cuerpo.
Hay descuidos que deberían repetirse cada larga madrugada..

[me he permitido la osadía de interrumpir entre tus letras.. espero no te moleste.. hola, soy lúa y me gustan tus letras]

Cocoladas said...

[Hola Lúa, soy Coco. Y me ha gustado mucho tu interrupción.]

Anonymous said...

De 0 a 10, 99.

¡Qué ganas de seguir leyendo!

Lola Bonet said...

muy bien coqueta.

Ye. said...

:**