Por lo general en verano, no suelo pensar qué día es; y aún menos, cuando estoy en mi islita que las tiendas abren incluso en domingo, y cualquier momento es bueno para hacer una fiesta. Sin embargo, hoy el día me está sabiendo especialmente a domingo -tiendas abiertas, ensaimadas del día- no sé muy bien por qué.
Hoy no he trabajado en el proyecto de Tintín, no he cogido un lápiz para escribir, ninguna de las cámaras de fotos y no he entrado en el laboratorio de revelado.
Después de un delicioso brunch con Katie, me he sentado a leer al solecito en la terraza, y he ordenador el cajón de los calcetines. Mamá me ha invitado a ir con ella a la playa y a un almuerzo de despedida, pero yo he preferido quedarme.
Más tarde bajé al estudio, y con un capuccino, he empezado a construir cajitas -no sé para qué, ni qué voy a guardar dentro -siguiendo el libro Structural package designs y utilizando papel de acuarelas fabriano de 300 g. , ¡en un ratito las decoraré con acuarelas!
Y no es que todo esto sea necesariamente exclusivo de los domingos, pero no sé...
Mañana mamá se marcha. Yo me quedo sola en la isla hasta octubre y estoy contenta, aunque luego tendré que volver y no me resultará tan divertido.
Pero por lo pronto, mañana también llega Rubén , mi súper profe de fotografía, y tenemos muchas ganas e ideas.







